- EL PRINCIPIO DE TODO
La abuela Ana bordaba como los ángeles
En casa siempre hubo hilo, agujas y el sonido de una máquina de coser. Mi abuela Ana bordaba con una precisión y una delicadeza que todavía hoy me parece imposible de imitar. Sus manos eran capaces de convertir un trozo de tela en algo que quitaba el aliento.
Mi madre fue un paso más allá: estudió patronaje y empezó a confeccionar en casa ropa a medida para la gente del pueblo. Recuerdo verla coger medidas en el salón, trazar el patrón con una velocidad que me dejaba boquiabierta y, en un suspiro, tener ya la pieza lista para probar. La gente del pueblo venía a nuestra casa a probarse sus vestidos. Eso era algo especial.
- MI PARTE DE LA HISTORIA
Ahora me toca a mí seguir el legado
En 2020 decidí que era el momento de darle nombre propio a lo que había aprendido de las mujeres de mi familia. Nació Mar de Lavanda: una firma de costura artesanal creada con el propósito de hacer prendas únicas, confeccionadas a medida, con el sabor de las cosas bien hechas.
Cada pieza que sale de mi taller lleva dentro ese legado. Telas de alta calidad escogidas con mimo, técnicas que hemos aprendido de generación en generación, y el tiempo que merece cada prenda. No hago ropa en serie. Hago piezas que la gente va a recordar siempre.
Es una gran responsabilidad que me hace esforzarme cada día para que el recuerdo de ese vestido, de ese traje de bautizo, de ese conjunto de arras hecho en mi taller, se os quede en el alma para siempre.